“Querido ser, el amor es tu esencia, pero también tu desafío. Todos nacen con la capacidad de amar, pero pocos recuerdan cómo hacerlo sin condiciones.

Amar no es poseer. No es encadenar a otro a tus expectativas. Amar es permitir que el otro sea, incluso cuando su ser no coincide con lo que deseas.

—Si alguien te hiere, amar significa no alimentar la venganza. No te exijo que perdones de inmediato, pero sí que no envenenes tu corazón con odio.
—Si alguien se aleja, amar significa agradecer lo vivido y desearle luz, aunque te duela su ausencia.
—Si alguien llega, amar significa abrir espacio en ti sin miedo al futuro.

Amar también significa amarte. Hablarte con ternura, cuidar tu descanso, respetar tus límites. Porque quien no se ama, confunde amor con dependencia.

Ejercita el amor en lo pequeño:


—Saluda con respeto a quien limpia tu calle.
—Ofrece una palabra suave a quien parece invisible.
—Dedica tiempo a escuchar a un niño o a un anciano.
—Abraza más, critica menos.

Amar es comprender que cada persona que llega a tu vida, incluso la más difícil, es un espejo que te muestra algo de ti. El amigo que te apoya refleja tu capacidad de recibir. El enemigo que te hiere refleja tu orgullo oculto. Ambos son maestros.

No busques un amor perfecto. Los amores verdaderos también tienen grietas, discusiones, silencios. Pero esas grietas son la puerta por donde entra la luz de la comprensión.

Recuerda: eres amado más de lo que imaginas. Cada vez que eliges amar, aunque sea con un gesto mínimo, tu vibración se eleva y el universo entero lo siente. Porque el universo mismo es un corazón latiendo, y tú eres uno de sus latidos.

Aprender a amar es, en realidad, recordar lo que siempre fuiste.”

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