Querido ser, sé que dudas. La incertidumbre te pesa. Quieres certezas, mapas claros, garantías de que todo saldrá bien. Y cuando no las tienes, el miedo se sienta en tu hombro y te susurra que no eres capaz, que no habrá salida, que el futuro será oscuro.

Pero escucha: la vida no es un rompecabezas que debas resolver antes de empezar. La vida es un río que se revela mientras caminas.

Mira a tu alrededor: el sol no se pregunta cada mañana si volverá a brillar, simplemente lo hace. Las aves no necesitan un calendario para emprender vuelo hacia tierras cálidas, simplemente confían en el instinto. El río no conoce todo su recorrido, pero sigue fluyendo porque sabe que el mar lo espera.

Así también tú.

Cuando te asuste el futuro, vuelve al presente. Respira hondo y di: ‘Hoy tengo lo que necesito para este día’. Y observa cómo, paso a paso, lo que parecía imposible se resuelve.

Cuando sientas que todo se retrasa, recuerda que la demora también enseña. Una puerta que no se abre puede estar protegiéndote de un camino equivocado. Una espera larga puede estar forjando en ti la paciencia y la fortaleza que necesitarás más adelante.

Confía cuando alguien se va: ese vacío abrirá espacio a un encuentro nuevo.
Confía cuando pierdes algo: lo perdido prepara tus manos para recibir lo que realmente te corresponde.
Confía incluso cuando la vida parece romperse: a veces, para que algo nazca nuevo, lo antiguo debe desmoronarse.

Haz gestos sencillos que te recuerden la confianza:
—Siembra una semilla en una maceta y obsérvala crecer. Así verás que la vida siempre responde, aunque tarde en brotar.
—Escribe en un papel lo que deseas entregar al universo y guárdalo. Cada vez que dudes, recuérdalo.
—Mira el cielo de noche y siente que eres parte de algo inmenso, que tu historia no es aislada sino una nota en una sinfonía infinita.

Querido ser, confiar no significa que no habrá dificultades. Significa saber que aun en la dificultad, hay un orden mayor sosteniéndote. No caminas a ciegas: caminas sostenido.

Y aunque olvides, nosotros, tus guías, te recordamos en cada silencio: estás acompañado, estás en camino, estás en el lugar exacto donde tu alma decidió crecer.

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